YENDO A LA MONTAÑA.
- Jasser Manjarrez
- 3 nov 2021
- 2 Min. de lectura
Y se levantó Moisés con Josué su servidor, y Moisés subió al monte de Dios. Y dijo a los ancianos: Esperadnos aquí hasta que volvamos a vosotros; y he aquí Aarón y Hur están con vosotros; el que tuviere asuntos, acuda a ellos. EXODO 24:13’14.
Buen día, que la bendición y el amor del padre sea sobre cada uno de nosotros en esta mañana.
La montaña es el lugar donde un verdadero siervo del señor tiene un encuentro con su amado, pues un ejemplo claro de esto es cuando Moisés subía al monte en busca de directrices para entregarlas al pueblo tal como sucedió cuando Dios le hizo entrega de las tablas de los diez mandamientos en el monte Sinaí. Así mismo podemos encontrar en las escrituras, diversos pasajes que resaltan encuentros poderosos de hombres de Dios con su creador, entre ellos se encuentra Elías quien escucho el susurro de Dios mientras huía a Horeb, y así mismo encontramos a Jesús quien se apartaba de la multitud para irse a lugares altos en busca de una conversación con su padre e incluso cuando se transfiguró ante Pedro y Juan pues también se encontraba en un monte alto como lo menciona (Mateo 17:1.)
Mis amados, el significado de la montaña en nuestras vidas como creyentes gira en torno a una búsqueda constante de la presencia de Dios, es decir; entre más alto podamos subir, lograremos mirar desde lo más encumbrado y no existirán valles de incertidumbre, porque desde arriba los problemas se verán pequeños.
Es necesario que podamos entender que a medida que nuestra cercanía al cielo se lleve a cabo de aumento en aumento y tomemos el “Subir” como un verdadero hábito de crecimiento espiritual, se nos hará mucho más fácil poder encaminar a otros en la misma dirección, dicho en otras palabras, si tomamos la valiente decisión de crecer, caminar, y subir sin importar cuánto cueste, podremos preparar el camino para todos aquellos que nos están viendo escalar, pues, así como Cristo abrió el camino al padre, nosotros también debemos abrir paso a quienes necesitan conocerle.
Por consiguiente, es necesario resaltar que en cada escala hacia la cima pueda que existan riesgos o inconvenientes como el frío, calor, sol, y tormentas… y diversos factores emocionales que tratarán de impedir el paso hasta la cima, pero debemos estar seguros de que en cada escalada estará el favor de Dios sobre nosotros porque, aunque no sea fácil, debemos recordar que en él somos más que vencedores y que la recompensa de un esfuerzo que hagamos para agradarle a él, siempre será su destino glorioso en cada uno de nosotros.
Nunca olvides: muchos quieren cima, pero huyen antes las primeras piedras.
BENDICIONES.






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