TIEMPOS DE ESPERA.
- Jasser Manjarrez
- 7 abr 2022
- 3 Min. de lectura
Guíame en tu verdad y enséñame, porque tú eres el Dios de mi salvación; en ti espero todo el día. Salmos 25:5
Buenos dias, que la bendición de Dios esté sobre sus vidas.
Muchos de nosotros hemos asociado la espera como un tiempo prolongado para que algo sea materializado. En ese tiempo podemos experimentar muchos sentimientos que nos conducirán a recibir o a hacer el tiempo más prolongado, pero nunca podemos asociar los tiempos de la espera como algo perdido, porque en realidad son tiempos de crecimiento.
Mis amados, el tiempo no se pierde cuando es Dios quien nos manda a una quietud, aunque no estemos haciendo grandes cosas, algo nuevo está naciendo. Para las plantas el tiempo de espera se convierte en crecimiento, para los animales en desarrollo, para las embarazadas en alegría y felicidad, pero para los hijos de Dios en promesas cumplidas.
Solo nos basta revisar las escrituras y darnos cuenta de que la espera está asociada a los grandes propósitos; donde hay propósito existe la espera. Que podríamos decir de Abram que salió de Ur de los caldeos sin rumbo fijo, confiando y esperando en Dios hasta ver su promesa cumplida. Que podríamos decir de Noé, que después de 130 años pudo ver la señal de lo que Dios había hablado, o que pensaríamos del pueblo de Israel, que de un viaje de 40 días, lo convirtieron en largos 40 años dando vueltas en el desierto, hasta llegar a la tierra prometida, que diríamos de Ana, Elizabeth, David y los héroes de la fe que hicieron de la espera el medio placentero para ver obrar a su creador.
Mis amados la espera no avergüenza, y creo que es el medio que el cielo usa para explotar en nosotros el carácter suficiente. Ahí se encontraban los apóstoles después de tres años de haber disfrutado de la más intensa y maravillosa experiencia personal con Jesús y después de transcurrir 40 días de haber sido instruidos sobre el reino por los propios labios del mismo Señor resucitado, para cumplir con el requisito de esperar.
Me imagino, que estos hombres de Dios estaban impacientes, querían salir ya del anonimato y empezar a predicar su palabra, me imagino al apóstol Pedro con ganas de ser el testigo que el mismo señor declara en Hechos 1:8. Me imagino que todos estaban ansiosos por ver las manifestaciones del Reino, no sé cuánto duro la espera, no sé si días o meses lo que entiendo por la escritura es que estos hombres esperaron hasta el día del cumplimiento de la promesa.
El esperar cuesta a veces sufrimiento, desesperación, disolución y muchas veces con el transcurrir del tiempo trae olvido. Pero el saber esperar en las instrucciones de Dios y su palabra trae su recompensa, el esperar en Dios te hace paciente y merecedor de un carácter formado que te postula a ser un portador de su poder. Los discípulos esperaron el tiempo correcto para ser sus testigos en toda Judea, Jerusalén y Samaria, pero el señor tenía que desarrollar en ellos algo más, no producto de una experiencia o conocimiento, sino de un carácter establecido en la obediencia. El obedecer para los hijos no es una carga, es la manifestación del que habita en nosotros.
Los tiempos difíciles no siempre son señal de oscuridad, porque un nuevo día nace en plena densidad de la noche. Esperen y no se desesperen, sean fieles porque esta es la semilla que el cielo necesita ver. Hay semillas que el cielo requiere encontrar para propiciar la cosecha, pero muchas veces queremos cosecha sin siembra, muchas veces queremos frutos sin semillas, lo que pretendo decirles, es que en medio de esta espera trata de tener las semillas correctas que te induzcan a una multiplicación.
Bendiciones y comparte con alguien más.






Su tiempo es perfecto no se atrasa ni se adelanta ❤️