RUIDOS INTERNOS.
- Jasser Manjarrez
- 23 jun 2022
- 2 Min. de lectura
Porque cuál es su pensamiento en su corazón, tal es él. Come y bebe, te dirá; Mas su corazón no está contigo. Proverbios 23:7
Buenos dias, que la bendición de Dios este sobre sus vidas.
Todos lo que caminamos por este sendero tenemos que saber, que en el camino nos encontraremos grandes dificultades que tendremos que afrentar con los pantalones bien puestos. En este sentido, también debemos considerar que las oposiciones que recibimos vienen de un sistema caído que se opone a lo santo y a la verdad que el cielo ha plantado en nuestras vidas. La misma biblia nos enseña que esta batalla y guerra no es contra nuestros hermanos, sino en contra de principados, potestades y demonios que se mueven en las regiones celestes.
Entendiendo esto, la influencia que se mueve en nuestra contra, en contra de los principios de Dios y de su palabra, crece de manera proporcional todos los días, porque este sistema no duerme y todo lo que apunte a la verdad tendrá que sentir la oposición infernal que busca corromper lo que Dios estableció. Pero, ahora bien, teniendo esto como base, quiero que miremos un campo que está siendo influenciado e infiltrado todos los días y mientras no tengamos los escudos necesarios nos harán caer.
La mente es el primer campo de batalla en el cual debemos vencer, la mente es ese campo donde entran muchas cosas, pero deben ser filtradas identificando las que contribuyen a la vida del espíritu. Creo que aquí está la principal debilidad de nuestros jóvenes, satanás puede fallar en muchas cosas, pero tiene paciencia en hacerte caer de la forma más sutil y muchas veces comienza arriba, con lo que piensas, con lo que meditas y concibes en tu corazón. Por eso este campo debe estar protegido con el escudo de la fe, para que podamos apagar todos esos darnos de fuego del enemigo que buscan atentar con la integridad que Dios le agrada.
Mis amados estamos perdiendo batallas en nuestro campo de guerra, darles legalidad y entrada a pensamientos incorrectos, por lo general terminan por llevar nuestros pies lejos de lo que Dios estableció. Hay tanto ruido interno que termina por desenfocarnos, hay tanto ruido de pensamientos que nos impiden concentrarnos en lo que Dios desea. Hay tanto movimiento interno que somos esclavos de lo que pensamos, muchas veces solo basta un soplo de oscuridad para que nuestra vida sea desorganizada.
¿Qué tan fuerte somos?, que nos vencen con felicidad, ¿cuán grande son nuestras convicciones?, que solo basta un dardo para remover lo que hemos construido por años. Muchos de nosotros queremos tener victorias públicas, pero mientras pierdas las internas nunca tendrás la autoridad necesaria para vencer afuera. Toma tus armas que son poderosas en Cristo y destruye todo nido interno que direcciona tus pasos hacer tu voluntad por encima de lo que le agrada a Dios.
Bendiciones y comparte con alguien más.






Comentarios