RESPIRO MISERICORDIAS.
- Jasser Manjarrez
- 30 mar 2022
- 2 Min. de lectura
Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, Y en la casa de Jehová moraré por largos días. Salmos 23:6.
Buenos días, bendiciones y que el amor del padre nos sea revelado.
Vivimos en un mundo al revés, donde parece que cambiaron todo de lugar, el sentido de las cosas ya no es el mismo, la libertad se ha ampliado a sus anchos y largos, junto con la variedad de criterios. Con todo esto, hay un versículo que viene a resonar muy fuerte en mi cabeza, Dios prometió estar con nosotros hasta el fin del mundo (Mateo 28:20). Sin embargo, en toda promesa o beneficio de Dios siempre viene una condición, Él ha pedido que guarden todas aquellas cosas que ha mandado, por esto nos llama a ser imitadores, no solamente oidores, sino también hacedores.
Quiere decir, que a Dios no le ha tomado por sorpresa ni un solo cambio de los que ha golpeado el mundo, de esta historia ya él conoce el final, por eso prometió estar, sabía que en este mundo tendríamos aflicciones, ¡pero dijo confiad! Yo he vencido. El Padre siempre nos prepara para lo que vendrá, y la mejor forma de permanecer en medio de estos tiempos difíciles, es haciendo su voluntad, el Espíritu Santo es tal vez el amigo más codiciado por todos, aunque pocos son conscientes, pues no es igual probar su manifestación que conocer su persona.
Ahora bien, si analizamos el título de este salmo más que las bondades de su contenido "Jehová es mi pastor", entendemos que hay un principio aquí, un punto de partida para el desenlace de las bendiciones, todo pastor tiene ovejas, y como dice la biblia en Juan 10:27, Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen. Abba conoce cada uno de sus pequeños, Él sabe quién escucha su voz, los que hacen parte del redil, por eso no teme en dejar las 99 e ir por ti. Por esto el salmista decía "Jehová es mi pastor, nada me faltará" y de ahí en adelante todos aquellos versículos que tanto nos gusta recitar.
Amados, ya Dios ha cumplido con excelencia a su papel de padre, nos falta a nosotros ser hijos, Él ha sido Jireh, Shalom, Rafa, Sabaoth... Jehová ha cumplido, ahora nos toca a nosotros ser buenos administradores, obedientes y recíprocos a su amor. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán, eso no está en juego, el aire que respiro me lo confirma, los cielos, el sustento, sus pequeños detalles en el día a día no dejan de dar fe de ello.
Por eso cada uno de nuestros alientos tienen un fuerte sabor a misericordia, más que oxígeno, eso es lo que mis pulmones respiran a diario, así que como no seguir la voz de aquel que no escatima en mostrarme su amor, y que aún sin merecerlo me sigue llenando de gracia.
Bendiciones y comparte con alguien más.






Comentarios