PROTECTORES.
- Jasser Manjarrez
- 7 mar 2022
- 2 Min. de lectura
Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado. Y Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal. Génesis 2:8-9
Buenos días, que la bendición del padre sea sobre sus vidas.
Una de las cosas que el señor ha venido hablándome en este tiempo tiene que ver con saber guardar y proteger lo que él nos ha entregado, pues muchas veces somos efectivos en lo secular, pero nos falta en lo espiritual, muchas veces funcionamos de forma perfecta en lo de afuera, pero nos falta coherencia en lo de adentro, en eso que decimos representar. Todos los que hemos sido llamados tenemos que saber que el nivel de responsabilidad que existe en nuestras manos es mayor, porque tarde que temprano el dueño de la viña, el dueño del huerto vendrá por lo suyo y en las cuentas no nos debe faltar.
Estas cuentas tienen que ver con la aplicación de la función para lo que fuimos delegados de forma correcta y apasionada, aquí la visión juega un papel fundamental pues el cielo siempre entrega una semilla para que esta se pueda multiplicar. El señor le preguntó a Moisés ¿Qué tienes en tus manos? Y él respondió una vara, cuando el cielo nos elige se asegura de enviarnos con algo en las manos, con los elementos correctos que nos ayudarán a ser fructíferos en el camino de la asignación. No importa la cantidad, no importa el número de las semillas, porque siempre debemos darnos de manera genuina para que lo de Dios se pueda multiplicar y expresar.
Muchas veces nos vislumbran las cosas grandes, pero me sorprende que esto es opuesto a lo del cielo; porque todo lo que Dios construye de la nada se expande, crece y llega a la proporción que el cielo desea. Solo basta una pequeña piedra en las manos correctas para vencer un gigante, solo basta unos panes y pocos peces para alimentar a miles, solo basta una pequeña cruz para traer luz y esperanza a toda la humanidad, solo basta una pequeña nube para poder evidenciar el milagro, solo basta una pequeña porción de aceite para poder comprobar la multiplicación, en otras palabras: Nunca menosprecies tus instancias pequeñas, porque puede ser la puerta que te lleve a la grandeza.
Valora lo que tienes en las manos, porque puede ser la razón que el cielo usa como señal para traer cambios, aunque muchos no puedan ver nada, de las pequeñas semillas nacen los grandes frutos, de las pequeñas ideas nacen grandes empresas y de los pequeños procesos grandes propósitos. No sé qué ven tus ojos hoy, pero te veo grande, dando frutos y cumpliendo el propósito de Dios en tu vida, aunque tu estado hoy sea pequeño en las manos de Dios, tu postrer estado será mayor.
Recuerda que muchas veces no necesitamos de todo el pan para ver el milagro, con una migaja es suficiente para activar la fe y ver materializado lo deseado. Pelea, levanta tus brazos y protege lo que el cielo te entregó. Tú eres un protector.
Bendiciones.






Sin duda alguna, en nuestras mano tenemos una gran responsabilidad..