PLENITUD.
- Jasser Manjarrez
- 15 sept 2021
- 3 Min. de lectura
Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación. 2 Corintios 1:5.
Buenos días, que las bendiciones del cielo caigan como lluvia sobre nuestras vidas.
Todos conocemos la famosa frase de Jesús; "En el mundo tendréis aflicciones, pero confiad, yo he vencido al mundo" Juan 16: 33, pero se siente la misma seguridad decirla que vivirla, nuestro corazón suele por naturaleza correr a un ritmo acelerado, queriendo siempre todo ya, de las virtudes que más se opone a nuestra humanidad es la paciencia, esperar se nos hace eterno y por ende sentimos que todo aquello por lo cual esperamos realmente no sucederá.
Las promesas de Dios son en el sí y en el amén, pero necesitamos identificar cuáles son realmente sus promesas, pues hay caprichos que se disfrazan de sueños, obsesiones de anhelos y caminos a los cuales Dios nunca nos dirigió, mi voluntad no es promesa de Dios, antes que todo Jesús es fiel a su palabra, por lo tanto, alinear mis pasos a su voluntad se hace necesario cuando quiero ver materializados los sueños de Dios en mi vida.
Cristo nos dijo; pero confiad... y Pablo tenía la certeza plena de que, así como por ser seguidor de Cristo vivía las aflicciones, así mismo y aun mayor sería el consuelo, Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados. (Romanos 8:17.)
Amados no hay gloria sin proceso, no hay buen fruto sin espera, es cierto que todo tiene su tiempo, eso nos da la garantía de que, aunque no sepamos cuando, llegará, sucederá, se logrará, etc. Pero también todo toma su tiempo, lo cual nos pone en sobre aviso de que en el mientras será necesario esperar, esperar pacientemente, sin tomar atajos, sin querer tratar de ayudar a Dios, Él es soberano, absoluto e infinito, por eso dice su palabra, Aquello que fue, ya es; y lo que ha de ser, fue ya; y Dios restaura lo que pasó. (Eclesiastés 3:15.)
Dios en ningún momento ha perdido el control, Él no se ha quedado quieto, no ha dejado de obrar, no se ha olvidado de ti, sus promesas siguen vigentes, sus milagros siguen sucediendo, sus bendiciones te siguen persiguiendo, pero ningún padre pone a correr a su hijo sin que sepa gatear, yo no sé cuánto tiempo de desarrollo lleva tu proceso, no sé cuándo es la fecha de alumbramiento de tus promesas, pero ten por seguro, que acontecerá, sus pensamientos son más altos, sus sueños van mucho más allá de lo que puedas imaginar, ten paz y confía porque el Padre de misericordia es fiel, no es hombre para mentir, ni hijo de hombre para que se arrepienta. (Números 23:19.)
La plenitud es el estado de máxima perfección o desarrollo de una persona, nuestra plenitud se llama Cristo, pues cuando el alfarero empieza a obrar nos lleva a nuestra mejor versión, cada día buscamos ser plenos, por lo tanto, cada mañana que abrimos nuestros ojos Dios cumple su promesa, cada suspiro de aliento es seguridad de vida, no se afanen nuestros corazones, Papá tiene cuidado de sus pequeños, nos llama a vivir en plenitud, entendiendo que cada día avanzo en el desarrollo que me alista para recibir mi promesa.
Bendiciones.






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