PERDIDOS EN CRISTO.
- Jasser Manjarrez
- 7 feb 2022
- 2 Min. de lectura
y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará. Mateo 10:38-39.
Buenos días que la bendición del Padre sea sobre sus vidas.
Una de las razones con las que puedo asociar el desorden en el que vive la humanidad se debe a la ausencia de su cobertura, amor y presencia. En este sentido, esta era la condición de la tierra sin su intervención divina y mientras esta no opere en nuestras vidas estaremos viviendo en un orden supuesto que nos encierra en nuestros propios pensamientos.
Debemos recapacitar y darnos cuenta de que hay una voz que nos llama a perdernos en Él, porque es la única forma de encontrarnos con su voluntad, pues mientras nuestros sentidos y voluntad reinen estaremos lejos de poder escuchar ese llamado que nos lleva a la eternidad. Hoy más que nunca nuestros sentidos espirituales deben estar al tanto de lo que dice el cielo, se debe producir en nosotros una desconexión que nos arranque de nuestra zona de confort y nos lleve a vivir en ese ambiente donde somos plantío de Jehová. Somos su casa, pero para vivir aquí necesitamos perdernos en Él para que su naturaleza, voluntad y presencia nos arrope.
Por ello, creo que por mucho tiempo hemos menospreciado el poder de la resta y ésta a veces nos lleva a lugares donde la suma no alcanza. Si no perdemos la figura que nos caracteriza o la naturaleza que llevamos por dentro jamás veremos destellos de su imagen operando en nuestras vidas. Perder no siempre es señal de fracaso, a veces es bueno que esto suceda para darnos cuenta de lo que realmente tiene valor. Es lamentable no poder darnos cuenta de que muchos estamos perdiendo nuestras vidas, porque en la ecuación de ella falta la intervención divina. El hombre sin Dios está muerto en sus delitos y pecado tratando de hacer de su vida un bello paraíso, pero sin darse cuenta de que cada día firma su sentencia a la condenación. (Juan 3:18)
Mis amados entendamos que muertos o vivo somos de Cristo, Él nos compró a un precio muy alto, su sangre fue derramada por todos nosotros, pero la balanza sigue inclinándose a favor de nuestros deseos y placeres, llevándonos a dar pasos cada vez más distantes de su llamado. Necesitamos perder para poder ganar un poco, muchos pretendemos lo nuevo sin perder lo viejo y hay principios que no se activan sino se practican en su totalidad. Si quieres ganar deja que su voz te guíe, si quieres ganar pon tu mirada en las cosas de arriba, si quieres ganar deja que su poder despierte lo que duerme para que puedas resucitar. (Colosenses 3:2)
Que en este nuevo año nos podamos perder en sus manos para que podamos ganar más de su imagen.
Bendiciones






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