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MORIR PARA CRECER.

  • Foto del escritor: Jasser Manjarrez
    Jasser Manjarrez
  • 9 jun 2022
  • 2 Min. de lectura

De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto. Juan 12:24


Buenos dias, que la bendición de Dios sea sobre sus vidas.


El panorama visto desde arriba siempre será distinto, nuestros limitados ojos nunca podrán apreciar la dimensión de lo que Dios espera y desea si es nuestra voluntad la que predomina. Desde arriba la muerte es necesaria, la entrega es requerida, el menguar nos suma y muchas veces el perder nos hace merecedores de cosas mayores.


Este reino opera por medio de semilla y principios que debemos aplicar para poder prosperar y avanzar. Muchas veces nos desgastamos en nuestras fuerzas olvidando que hay aspectos importantes que nos empujan por sí solos, por ende, darle cumplimiento a lo establecido por Dios siempre nos llevará a lugares de crecimiento y ensanchamiento.


Mis amados, necesitamos dar frutos, porque a Dios le agrada eso, para eso fuimos puestos y delegados. Nuestra vida no fue creada para ser improductivos, sino PRODUCTIVOS PORQUE LA ESENCIA QUE PORTAMOS Y CARGAMOS NOS LLEVA HACERLO POR INERCIA. Es imposible cargar con su presencia y no dar frutos, es imposible cargar con su amor y no verle manifestado, es imposible ser su representante y no dar evidencia de sus frutos. El cielo nos ha dotado de un cúmulo de habilidades, talentos y dones que puesto a su servicio se desarrollan y multiplican.


Por ello, creo que para poder crecer es necesario que nos entierren, que nos echen tierra, que remuevan todas nuestras impurezas, que la oscuridad nos arrope, que la soledad nos acompañe, que nos golpeen, hasta llegar al estado de muerte donde se rompe lo viejo para dar paso a lo nuevo. Jesús les dijo:” El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará.” En otras palabras, mis amados el paso para la multiplicación efectiva siempre estará ligado a procesos en los cuales necesitamos morir, para poder experimentar la resurrección y nacimiento de los frutos que le agradan al señor. Necesitamos entregarnos, estas duelen, pero al final viene su recompensa.


Jesús hizo una analogía para dar a conocer el fin de su muerte, Al igual que la semilla que es sembrada, y que muere para traer una cosecha abundante, la muerte del hijo de Dios traería la salvación para muchos. Este principio de muerte no aplica solo para Jesús, sino también para sus hijos, discípulos y seguidores, todo el que desee experimentar una cosecha en su vida espiritual primero se debe entregar por completo, esta entrega tiene que ver con muerte y renuncia: a todo aquello que separa nuestra vida de Dios. (2 cor 4:10). “En otras palabras sin muerte no hay evidencia de su vida.”


El grano de trigo es conservado en una vasija, él después de un tiempo se secará completamente y perderá la vida, o entonces será arruinado por el moho, pero si él es sembrado en la tierra, ciertamente morirá, se destruirá, pero de su muerte surgirá una nueva vida con muchos frutos. Por esto creo que los ambientes de Dios son los ideales para que podamos crecer.


Bendiciones y comparte con alguien más.

 
 
 

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