MI ESPERANZA.
- Jasser Manjarrez
- 2 mar 2022
- 2 Min. de lectura
Quién me volviese como en los meses pasados, Como en los días en que Dios me guardaba, Cuando hacía resplandecer sobre mi cabeza su lámpara, A cuya luz yo caminaba en la oscuridad. Job 29:2-3
Buenos días, que la bendición del Padre esté sobre tu vida.
Cuando revisamos el libro de Job en especial en este capítulo podemos ver que, a pesar del difícil panorama de la prueba y de las dificultades que afrontaba conservaba su esperanza intacta. Esto debe ser un mensaje notorio para todos nosotros, porque muchas veces la prueba, la falta de empleo o momentos difíciles tienden a robarnos la fe y la esperanza. Cuando el gozo se pierde, la autoridad se ve afectada.
Creo que nuestra fe debe ser expuesta a pruebas de forma constante para poder verificar si es una fe AUTÉNTICA Y genuina. Por lo cual, es necesario ser expuestos a escenarios que saquen de cada uno de nosotros el mejor aceite, el mejor perfume y la mejor adoración, por lo tanto, pienso que son esos escenarios oscuros que nos pulen, son esos días difíciles que nos hacen aferrarnos a su voluntad, son los procesos que van forjando y puliendo las armas que necesitamos tomar.
Job en sus momentos difíciles mencionó algo que hasta el día de hoy resuena con fuerza: Yo sé que mi Redentor vive, Y al fin se levantará sobre el polvo; (Job 19:25). Mis amados la esperanza nunca duerme, la fe nunca se desvanece y sin importar por donde estemos pasando, nuestra retribución se recibe cuando la fe permanece intacta.
Aunque las pruebas nos abrumen, aunque los procesos toquen nuestras puertas tenemos que saber: QUE EL PESO DE GLORIA QUE NOS ESPERA NO SE COMPARA CON LA GLORIA VENIDERA. (Romanos 8:18). No es tiempo de bajar los brazos, porque aunque no estemos viendo nada, Él sigue obrando a nuestro favor.
Nuestra esperanza no avergüenza y sin importar por el valle que estemos pasando tenemos que estar convencidos de que es su voluntad la que nos direcciona. El Rey David decía: “aunque ande por valles de sombra de muerte, no temeré mal alguno porque tú estás conmigo”, y precisamente esta debe ser nuestra confianza, que por más dificultad que estemos afrontando tarde que temprano el nuevo día llegará.
No pierdas la fe, nunca bajes los brazos y aunque hoy tus ojos no puedan ver nada no es señal de que el cielo no se mueve a tu favor. Aunque hoy solo escuches el silencio, creo que papá está trabajando a tu favor.
Bendiciones.






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