INQUEBRANTABLE.
- Jasser Manjarrez
- 20 oct 2021
- 2 Min. de lectura
¡Te haré inquebrantable como el diamante, inconmovible como la roca! No les tengas miedo ni te asustes, por más que sean un pueblo rebelde». Ezequiel 3:9 NVI
Bendiciones en este nuevo día, que El padre guíe cada uno de nuestros pasos.
Desde nuestro nacimiento existen gigantes específicos con los que nos toca lidiar, inseguridades, palabras necias, ejemplos erróneos, historias tristes que parecen ser ley en la familia, desamor, fracasos y mil situaciones más, pero a menudo, nosotros mismos le damos el tamaño a estos gigantes, el miedo y la duda viven tanto en mi interior, que con los años aquel enemigo se va haciendo más grande y fuerte, pues mi rechazo a enfrentarlo por temor le va otorgando capacidad de crecimiento.
Cristo vino a libertarnos, a hacernos realmente libres, es por eso que cuando llegamos a Él, nuestras vestiduras tienen que ser cambiadas, todo aquello que nos acechaba es quitado, el dolor, miedos e historial de fracasos que arrastraba mi corazón, es arrancado pues el propósito de Dios es hacerlo todo nuevo.
Él no trabaja sobre lo viejo, no reconstruye lo que se fundó sobre bases endebles, no, Cristo no necesita materia prima, Él toma el barro y como alfarero que forma su obra más frágil nos hace de nuevo, desde cero, con la diferencia de que esta vez, Él es mi roca. Entonces, ¿por qué temer cuando su verdad ya me hizo libre?
Amados el pasado siempre va a querer volver a ti, tus caídas tratarán de volver a avergonzarte, ¡pero no temas!! Su cobertura proporciona protección, no estás desamparado, lo viejo no puede hacerte daño. No conozco tus gigantes, ni cuál es el nombre de tu lucha, pero Dios dice que no importa cuán rebelde sea o haya sido, en la medida que transitamos siguiendo sus pasos, seremos inquebrantables, como a diamante nos ha formado y no hay diamante sin proceso, dime cuanto te duele y te diré la intensidad de tu brillo, dime cuánto cuesta y te mostraré el tamaño de tu fuerza, déjame ver tus heridas de guerra y te diré la magnitud de lo inconmovible que serás.
Vence tus miedos, confía en aquel que te formó, el diseño cada segundo de tu historia, no importa cuánto tiempo hayas perdido, tu vida hoy se chocó con el Dios de lo imposible. Eres piedra preciosa en sus manos, tan frágil, valiosa y fuerte, tan imponente que tus gigantes tendrán que salir por donde entraron, los pensamientos monstruosos que te atormentan, los recuerdos que aún duelen, lo que hace falta, lo que no entiendes, en Dios es miniatura, Él cambió tu historia, eres diamante inconmovible, nada ni nadie podrá sacarte de los lugares que Él ha preparado para ti.
Bendiciones..






Amén