EN CASA DE ELI, HAY UN SAMUEL.
- Jasser Manjarrez
- 16 feb 2022
- 2 Min. de lectura
Jehová llamó a Samuel; y él respondió: Heme aquí. 1 Samuel 3:4.
Buenos días, sean las bendiciones del cielo con todos.
Es común escuchar a menudo dos términos que al oído suenan muy parecidos, pero a la acción le cuesta asemejarlos, fidelidad y lealtad, ser leal es tener respeto a alguien o algo, mientras que fidelidad viene del latín "fidelitas" que significa servir a Dios, es una virtud basada en mi fe hacia eso en lo que creo.
Quiere decir que la diferencia nace desde la intención, para respetar no necesito creer, pues día a día buscamos ser tolerantes, respetar los pensamientos, criterios y modos de vivir de otros, sin embargo, no creemos ni compartimos su modo. La fuerza de los vínculos que se cree va a determinar mi permanencia. Ahora bien, en el pasaje de hoy encontramos un contraste amplio, los hijos de Eli: Ofni y Finees y Samuel.
Todos conocemos la historia, mientras Samuel ministraba la presencia de Jehová, crecía y era aceptado, los hijos de Eli deshonraban su nombre. Nadie es indispensable para el reino de los cielos, somos escogidos por pura gracia, pero la salvación de los padres es lo único que no heredan los hijos, si nos fijamos en la escritura muy poco se menciona el nombre de estos dos jóvenes, si no que se refieren a ellos como "los hijos de Eli", es decir, nuestras acciones repercuten de manera directa en nuestra casa, por tanto, amados es necesario que el ejemplo de papá y mamá sea reflejado en nosotros.
Ahora bien, miremos lo siguiente: Y yo me suscitaré un sacerdote fiel, que haga conforme a mi corazón y a mi alma; y yo le edificaré casa firme, y andará delante de mi ungido todos los días. 1 Samuel 2:35.
No fue el físico, el apellido, o las referencias que traía Samuel, fue su rendición y obediencia, porque a Dios le place preparar en lo secreto, sin importar cuanto tiempo pase en aquella misma silla, sus Kairos y voluntad son perfectos, hay un Samuel preservado para cada tiempo, un Moisés que con todo y sus defectos se atreve, un David que si cae se levanta, una Ruth que no le teme a seguirle aunque sea incierto, una Esther que con miedo, pero avanza, Pon tu nombre porque Papá te está llamando, Dios está en busca de los verdaderos, aquellos que aman más al dueño del don que a los dones, quienes realmente le conocen, aquellos que provocan encuentros personales, los que pertenecen y valoran el altar. No se puede ser impío en casa de Santidad, ni acomodarse bajo las faldas de los santos, pues Dios no necesita de nadie, pero el ama a los de corazón fiel.
Hoy tiene que levantarse una generación de fieles, que no negocian su primogenitura, ni profanan su casa, siempre habrá un Samuel dispuesto a servir, diciendo ABBA, HEME AQUÍ, tiene que haber profeta en casa, uno solo dispuesto a marcar la diferencia, por eso, procuremos cuidar nuestro lugar, que la honra siempre sea mi mejor adoración y su presencia mi lugar favorito.
Bendiciones...






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