EL VOLCÁN QUE HIERVE.
- Jasser Manjarrez
- 17 ago 2022
- 2 Min. de lectura
Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?
Buenos días, que la bendición de Dios este sobre sus vidas.
Nuestra tendencia es monitorear nuestro comportamiento mientras ignoramos mayormente nuestros corazones. Pues, ¿Cómo monitorea uno el corazón? No podemos desviarnos demasiado en el comportamiento sin que alguien nos llame la atención. ¿Pero el corazón? Eso es un poco más complicado. Jesucristo dijo algo que hoy día aún tiene implicaciones grandes: “lo que sale de la boca viene del corazón,” y “del corazón salen los malos pensamientos”.
Creo que podemos decir que el corazón es un misterio, de hecho, el profeta preguntó acerca del corazón: “¿Quién puede comprenderlo?” (Jeremías 17:9). Buena pregunta, la pregunta implica que nadie lo puede entender y concuerdo completamente. Y aun si pudiéramos entenderlo, sin duda no lo podemos controlar; otro motivo por el cual tenemos que aprender a monitorearlo. Como la actividad sísmica de un volcán dormido, lo que no sabes, si te puede lastimar.
Es aquí donde se requiere total atención porque, tal como ese volcán a punto de erupcionar causando daño y destrucción, también nuestro corazón cuando se expresa movido por las circunstancias, sentimientos y razones puede causar dolor y destrucción. Cada palabra que sale de nuestra boca tiene el poder de atravesar el alma y dejarla marcada para toda la vida, por ende, se requiere de cada uno de nosotros poder medir lo que sale pesando cada una sílaba sabiendo que se originan de un corazón que ha sido restaurado por el Señor.
Así como Jesús nos dijo, lo que origina en lo secreto de nuestros corazones no siempre quedará en secreto. Eventualmente, lo que pasa en nuestros corazones logra salir en nuestros hogares, oficinas y comunidades. Mientras nuestro corazón este enfermo, nunca encontraremos la estabilidad que deseamos en nuestras vidas. Muchos llevamos cargando por dentro recuerdos, piedras que nos lanzaron y lograron hacernos daño afectando nuestras emociones y desarrollo personal.
Nuestros corazones tienen el potencial de exagerar lo que nos afecta o lo que no nos afecta. Todo aspecto de nuestra vida se conecta con lo que sucede en nuestro corazón. Todo pasa por el corazón, por eso el cielo necesita hacer un cambio en lo más profundo de nuestro ser, porque ese volcán tarde que temprano puede erupcionar causando daños sin piedad.
Se necesita valentía en pedirle al Padre Celestial ayuda para cuidar, entender y purificar nuestros corazones. Él está deseoso de respondernos y mostrarnos cómo reemplazar viejos hábitos del corazón con nuevos y mejores hábitos, los cuales a su tiempo nos llevarán a ser más como Su Hijo.
Bendiciones..






Solo Dios puede cambiar este deposito por manantiales de agua viva
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