CRISIS, PUERTA DE ESPERANZA
- Jasser Manjarrez
- 5 ago 2022
- 3 Min. de lectura
Le devolveré sus viñedos y convertiré el valle de la Aflicción en una puerta de esperanza. Allí se me entregará como lo hizo hace mucho tiempo cuando era joven, cuando la liberé de su esclavitud en Egipto. Oseas 2:15.
Buenos días para todos, que le abrazo del padre sea sus vidas.
Como seres humanos e hijos de Dios, estamos expuestos a todo tipo de situaciones que debemos aprender a manejar, sabiendo que el que lleva el timón de nuestras vidas es el señor. Ante las eminentes circunstancias, problemas y necesidades debemos saber que en medio del valle más oscuro el cielo siempre tendrá una luz de salida. El cantor de Israel decía: aunque ande por valles de sombra, no temeré mal alguno porque estás conmigo. (Salmos 23:4)
Ante los panoramas más hostiles y difíciles, Dios siempre abrirá una puerta, lo hemos visto a lo largo de la escritura, cuando muchos creían que el maestro había muerto, que todo se había acabado y que nada de lo que había dicho se iba a cumplir, lo que no sabían era que aquel que entro en una tumba vacía al tercer día resucitaría con poder y gloria, los tiempos de crisis nos están conectados con puertas eternas, de nuestros desiertos, Dios abrirá puertas de esperanza, de nuestras crisis saldrán los Getsemaní donde el mejor aceite brotara de nuestras vidas.
El profeta Óseas anuncia una de las palabras más difíciles para el pueblo, Dios castigaría la rebeldía del pueblo anunciando: sin embargo, ahora le quitaré el grano maduro y el vino nuevo que generosamente le di en cada cosecha. Le quitaré la ropa de lino y lana que le di para cubrir su desnudez. La desnudaré por completo en público, a la vista de todos sus amantes Nadie podrá librarla. (Oseas 2:9-10). Ante este panorama las esperanzas no existen, pero lo grandioso de todo esto es que Dios es un Padre de bondad y misericordia.
Israel tenía que ser sometido a un proceso de quebrantamiento para poder pulir su carácter, para poder dar forma al propósito que el cielo quería establecer para el pueblo, los tratos de Dios, aunque nos duelan son ganancias, los más beneficiados de estos sucesos somos nosotros. Los procesos son el principio de nuestras bendiciones, por ello, creo que tengo la autoridad suficiente para poderlo mencionar de esta forma: la puerta del proceso pule lo que nuestras buenas intenciones no pueden lograr. Los mayores cambios internos se producen cuando Dios nos trata en el desierto. La mano humana no puede agregar más de lo que tiene, pero la mano de Dios transforma, derrumba y vuelve a construir.
Los desiertos en Dios son un atentando al corazón, donde la altivez, orgullo, arrogancia, prepotencia y todo tipo de sentimientos que no agradan al señor deben desaparecer, los desiertos son convertidos en tierras de ALABANZA Y ADORACIÓN. Después de la sequía vendrán los tiempos de refrigerio, el profeta anuncia el trato para el pueblo, pero también su recompensa diciendo: Pero luego volveré a conquistarla. La llevaré al desierto y allí le hablaré tiernamente. Le devolveré sus viñedos y convertiré el valle de la Aflicción en una puerta de esperanza. (Oseas 2: 14-15). Sin duda, la aflicción no durará para siempre, la tormenta va a cesar, el proceso llegará a su final, y una puerta de esperanza se abrirá a nuestro favor.
Bendiciones...






❤❤amén