CREE Y VERÁS.
- Jasser Manjarrez
- 23 nov 2021
- 2 Min. de lectura
Entonces dio voces, diciendo: ¡Jesús hijo de David, ten misericordia de mí! LUCAS 18:38
Buenos días, que la bendición y el amor del padre sean sobre ti en esta mañana.
En este pasaje bíblico encontramos la historia de un hombre ciego que se hallaba viviendo bajo esta condición por un largo período de tiempo, aunque las escrituras no mencionan el aproximado de los años, si evidencia el dolor personal que este hombre estaba viviendo internamente y sin importar la opinión de los que estaban a su alrededor, clamó al señor requiriendo compasión y por causa de su fe obtuvo su milagro de la vista.
Mis amados, así como este hombre ciego, en la biblia encontramos muchas historias parecidas, donde los prodigios se evidenciaron de manera tangible y visible a causa de la fe de las personas que clamaban, por ende, siempre será necesario que como hijos de Dios nuestro clamor sea ferviente y que no desmaye, teniendo siempre una verdadera actitud de perseverancia porque, solo así veremos la mano y el favor de Jehová en medio de nuestras necesidades.
Dice la palabra que mientras el ciego levantaba la voz para lograr ser escuchado por Jesús, algunas personas que se encontraban cerca al lugar le pedían que se “callara”, pero esto no fue motivo para que el hombre desistiera de lo que anhelaba su corazón, así mismo sucede hoy en día, pueda que exista en tu corazón el deseo de una petición profunda delante del señor, y para que puedas verla materializar en tu vida necesitas ser como el ciego de Jericó, ignora las voces extrañas y piensa en lo que puedes provocar por medio de tu fe, quizás al principio puedas incomodarte, pero recuerda que para cambiar nuestra condición necesitamos conquistar el corazón del padre.
Mis amados, en el mundo existen muchas personas viviendo bajo la condición de Bartimeo, el problema es que aunque no presenten una ceguera física, no pueden valerse por sí mismos y esto es por causa de su falta de fe, por eso es necesario que te levantes y eleves tu voz a las alturas, porque en medio del ruido del mundo el oído de Dios siempre estará presto a escucharte, cambia tu condición por medio de tu oración, porque esa es la verdadera actitud de un corazón que a la verdad le cree al señor.
BENDICIONES.






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