CORAZONES PUROS.
- Jasser Manjarrez
- 25 oct 2021
- 2 Min. de lectura
¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo?4 El limpio de manos y puro de corazón; El que no ha elevado su alma a cosas vanas, Ni jurado con engaño. Salmos 24: 3-4
Buenos días, que el abrazo del Padre este sobre tu vida siempre.
Hay realidad que en la cuales nos corresponde caminar día a día con acciones que den evidencia de la vida que portamos. Ante un mundo colapsado por las indiferencias, doctrinas y pensamiento un corazón puro podría ser una llave que nos llamaría siempre a la reconciliación, al perdón y aun estilo de vida que nos da acceso a su hermosa presencia.
Lamentablemente el hombre por sí solo no puede alcanzar esta medida de pureza, porque por naturaleza la maldad y el pecado viene encriptado en nuestro ADN. LA maldad es la semilla diabólica que origina todo mal, se transmite al hombre desde su nacimiento y se impregna en el corazón con pensamientos e intenciones opuestas a la justicia, a la verdad, al amor y a todo lo que es de Dios. La iniquidad se impregna en el espíritu del ser humano en el instante de la concepción del embrión, es en este momento que toda información, o herencia espiritual de maldad es establecida.
Uno de los problemas que afrontando como personas desde hace mucho tiempo es que venimos arrastrando cosas y escombros que nuestros antes pasados nos dejaron, muchas de las decisiones que ellos tomaron, muchos de los actos que ellos hicieron todavía nos afectan, por ello, la importancia que nuestros actos, comportamiento y siembra estén alineados preparando el camino para la generación venidera. Amados, la calidad de nuestro destino va a depender de la excelencia de nuestros actos y comportamientos del presente; en otras palabras, el espejo de tu mañana va a depender mucho de la calidad de tu siembra hoy.
¿Pero cómo podemos lograr caminar en esta dimensión?, Pues sin la intervención del poder de Dios será imposible. Solo la obra del Espíritu Santo puede causar el nacimiento y la regeneración que nos llevan a resucitar del estado de muerte en el que nos encontramos. Dios no solo quiere restaurarnos, él no quiere HACER DE NUEVO, en sus manos somos una nueva creación, todo lo viejo es quitado y arrancado para dar paso a una naturaleza divina. (Efesio 2:10)
Este es el diseño en el que nos corresponde vivir, pero nuestro corazón cargado de maldad y odio nos mantiene sepultados separados del diseño donde realmente somos transformados a su imagen y semejanza. Esta nueva vida debe presentar muchos cambios, pero creo que el principal será el corazón. Un corazón nuevo y puro es la llave que nos mantiene conectados con la fuente de vida eterna.
Bendiciones.






Amén ❤️