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CINCEL Y MARTILLO.

  • Foto del escritor: Jasser Manjarrez
    Jasser Manjarrez
  • 4 ago 2021
  • 2 Min. de lectura

Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo. Filipenses 1:6.


Buenos días, que la gracia y el favor sean sobre tu vida en este mañana


Es inevitable ver grandes movimientos cuando se habla de construcción, cuando se pretende levantar algo nuevo, cuando se piensa en expansión; porque estos términos siempre nos llevan a pensar en un costo. En este proceso son muchas las herramientas, materiales, procesos y recursos empleados para lograr contemplar la obra terminada. No es de la noche a la mañana que se originan las grandes construcciones, por lo general, estas demoran meses y años en poder culminar los detalles que la perfeccionan.


Por lo tanto, en estos movimientos podemos ver destellos de la operación del cielo, muchos pretendemos el YA, pero despreciamos los acabados, el dolor, el martillo y el cincel que nos van puliendo hasta que la obra esté terminada. El cielo debe cambiar la fachada, debemos ser remodelados por completos, la casa debe ser cambiada, porque una nueva imagen es la que debemos representar. Necesitamos entender que el HOMBRE lejos de Dios necesita un cambio, una transformación y una renovación por completo y para esto el cielo dispone de las mejores técnicas y herramientas que nos van puliendo de forma constante hasta lograr que su imagen sea visible y tangible. (Hechos 17:30)


Para todo esto se necesita cambiar cosas, derrumbar estructuras, cavar para nuevos cimientos, comprar materiales y cómo podemos ver es un proceso que genera demoras, pero también un precio. Precio que muchos no queremos soportar, para ser aprobados por el cielo necesitamos pasar por el fuego, no existe otra ruta para que todo lo viejo y ambiguo muera en nuestro ser. Al cielo no le sirve a la forma del mundo, EL no sepulta para volvernos a resucitar, él nos quebranta para darnos formas, él nos golpea con el martillo para pulirnos; porque una nueva obra está a punto de nacer.


En este punto es importante saber que hemos perdido la voz de mando, porque ahora es el arquitecto del cielo que tiene el control, él sabe que hacer porque sencillamente es el dueño de la creación. Creo el sistema solar, cada constelación, estrella, planeta y tengo por seguro que los detalles que te perfeccionan no pasara por alto. Dale tiempo que termine la obra, él la ira perfeccionado día a día agregando los elementos necesarios que dan forma a lo nuevo que Dios quiere presentar.


¿Quieres lo nuevo de Dios en tu vida?, prepárate porque el cincel y el martillo van a usar hasta que todos residuos e impurezas salgan de ti, es un proceso doloroso, pero en su tiempo podrás ver y disfrutar de una nueva obra. Esta es la mayor inversión que podemos hacer, dejar que las manos del cielo trabajen en nuestro interior, porque estos cambios nos llevarán a ver lo nuevo de Dios en nuestras vidas.


Hoy solo podemos decir: OBRA EN CONSTRUCCIÓN.


Bendiciones.

 
 
 

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