¿AMOR O DESEO.? II
- Jasser Manjarrez
- 1 abr 2022
- 3 Min. de lectura
Luego la aborreció Amnón con tan gran aborrecimiento, que el odio con que la aborreció fue mayor que el amor con que la había amado. Y le dijo Amnón: Levántate, y vete. 2 Samuel 13:15
Buenos dias, que la bendición de Dios esté sobre sus vidas.
Los que tienen el espíritu de Amnón se dan a conocer porque desean el placer, pero rechazan la responsabilidad; persiguen la intimidad física, pero huyen del pacto matrimonial; quieren disfrutar de los beneficios del sexo, pero no pagar el precio del compromiso. Además, son expertos en la manipulación emocional de sus parejas para lograr lo que desean.
“En este momento necesito que me demuestres que me quieres, sentir que soy especial para ti, que estás dispuesto (a) a darme lo que te pido sin negarme nada”, dicen con voz de víctima. “Dame una prueba de tu amor” dicen como si les debieses algo. Pero lo que realmente están diciendo es: “Quiero sexo, ahora”. No hay más profundidad en sus palabras que esa. Parece que están hablando de amor, pero están hablando de orgasmo. Pero si nadie te lo había dicho antes, déjame que te lo grite a través de estas letras impresas ¡El sexo no es una prueba del amor, es la recompensa del amor!
Dar sexo en cualquier momento no demuestra nada porque darlo no requiere un gran sacrificio, sin embargo, reservarlo hasta el momento correcto implica el sacrificio total de nuestros instintos más básicos. La verdadera prueba del amor es ser capaz de dominar tus deseos sexuales y esperar a tener sexo en el momento correcto, cuando el rey te da su bendición para tomar a su hija o a su hijo. No hay mayor prueba de amor que esa.
Cómo terminar aborreciendo lo que has deseado?
De la historia de Amnón y Tamar aprendemos que cuando satisfaces tu deseo sexual de forma prohibida, aquello que tanto deseabas se convierte en lo que más aborreces. “Luego, repentinamente su amor se convirtió en odio, y la odió mucho más de lo que la había amado”. (2 Samuel 13:15). Es fácil entender que Tamar aborreciese al hombre que la deshonró, pero ¿por qué Amnón la aborreció a ella cuando la había deseado tanto? Porque puso en ella una expectativa que ella jamás podría cumplir.
Amnón pensó: “Si la poseo, entonces me sentiré pleno”. Creyó que poseerla llenaría de sentido su vida, puso en ella la expectativa de obtener el significado que anhela toda alma humana. Creyó que ella era la respuesta a las preguntas más profundas de su corazón: “¿Quién soy? ¿Cuánto valgo? ¿para qué existo?” Entonces la poseyó, pero no obtuvo lo que anhelaba. Quedó vacío. Sin respuestas. Solo una insoportable sensación de estar incompleto.
Lo peor que nos puede ocurrir es conseguir lo que queremos y descubrir que lo que realmente queríamos era otra cosa. Entonces Amnón volvió a mirar a Tamar y sintió ira. Porque la expectativa no cumplida siempre conduce a la ira. Lo que Amnón no entendió es que el sentido de su vida, la plenitud de su alma, las respuestas a las preguntas de su corazón, no se encontraban en Tamar, sino en el rey. En su padre. Nuestro significado se encuentra en la bendición de nuestro padre celestial.
Que estas letras escritas nos lleven a pesar lo que realmente pesa en nuestras vidas. ¿Deseos o Amor?
Bendiciones y comparte con alguien más.






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